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domingo, 12 de abril de 2009

S. JULIO I - (e outros) - 12-ABRIL

Julio I, Santo Abril 12 Papa, Abril 12
Julio I, Santo
Papa, Abril 12
Julio I, Santo
Julio I, Santo

XXXV Papa

Se conocen pocos datos de su vida anterior a la elección para Sumo Pontífice el 6 de febrero del 337, muerto el papa Marcos y después de ocho meses de sede vacante. El Liber Pontificalis nos dice que era romano y que su padre se llamaba Rústico. La primera de las actuaciones que deberá realizar -que le seguirá luego por toda su vida- está directamente relacionada con la lucha contra el arrianismo. Había sido condenada la herejía en el Concilio universal de Nicea, en el 325; pero una definición dogmática no liquida de modo automático un problema, cuando las personas implicadas están vivas, se aferran a sus esquemas y están preñadas de otros intereses menos confesables. A la muerte del emperador Constantino, por decreto, pueden regresar a sus respectivas diócesis los obispos que estaban en el destierro. Es el caso de Atanasio que vuelve a su legítima sede de Alejandría con el gozo de los eclesiásticos y del pueblo. Pero los arrianos habían elegido para obispo de esa sede a Pisto y comienzan las intrigas y el conflicto. El Papa Julio recibe la información de las dos partes y decide el fin del pleito a favor de Atanasio. Eusebio de Nicomedia, Patriarca proarriano con sede en Constantinopla, envía una embajada a Roma solicitando del papa la convocatoria de un sínodo. Por su parte, Atanasio -recuperadas ya sus facultades de gobierno- ha reunido un importante sínodo y manda al papa las actas que condenan decididamente el arrianismo y una más explícita profesión de fe católica. Julio I, informado por ambas partes, convoca el sínodo pedido por los arrianos. Pero estos no envían representantes y siguen cometiendo tropelías. Muere Eusebio y le sucede Acacio en la línea del arrianismo. Otro sínodo arriano vuelve a deponer a Atanasio y nombra a Gregorio de Capadocia para Alejandría. El papa recoge en Roma a los nuevamente perseguidos y depuestos obispos con Atanasio a la cabeza. Como los representantes arrianos siguen sin comparecer, Julio I envía pacientemente a los presbíteros Elpidio y Filoxeno con un resultado nulo en la gestión porque los arrianos siguen rechazando la cita que pidieron. En el año 341 se lleva a cabo la convocatoria del sínodo al que no quieren asistir los arrianos por más que fueron ellos los que lo solicitaron; ahora son considerados por el papa como rebeldes. En esta reunión de obispos se declara solemnemente la inocencia de Atanasio; el papa manda una encíclica a los obispos de Oriente comunicando el resultado y añade paternalmente algunas amonestaciones, al tiempo que mantiene con claridad la primacía y autoridad de la Sede Romana. Los arrianos se muestran rebeldes y revueltos; en el mismo año 341 reúnen otro sínodo en Antioquía que reitera la condenar a Atanasio y en el que se manifiestan antinicenos. Estando así las cosas, el papa Julio I decide convocar un concilio más universal. En este momento se da la posibilidad de contar con la ayuda de Constancio y Constante -hijos de Constantino y ahora emperadores- que se muestran propicios a apoyar las decisiones del encuentro de obispos arrianos y católicos. El lugar designado es Sárdica; el año, el 343; el presidente, el español -consejero del emperador- Osio, obispo de Córdoba. El papa envía también por su parte legados que le representen. Pero se complican las cosas. Los obispos orientales arrianos llegan antes y comienzan por su cuenta renovando la exclusión de Atanasio y demás obispos orientales católicos. Luego, cuando llegan los legados que dan legitimidad al congreso, se niegan a tomar parte en ninguna deliberación, apartándose del Concilio de Sárdica, reuniendo otro sínodo en Philipópolis, haciendo allí otra nueva profesión de fe y renovando la condenación de Atanasio. El bloque compacto de obispos occidentales sigue reunido con Osio y los legados. Celebran el verdadero Concilio que declara la inocencia de Atanasio, lo repone en su cargo, hace profesión de fe católica y excomulga a los intrusos rebeldes arrianos. Como conclusión, se ha mantenido la firmeza de la fe de Nicea, reforzándose así la ortodoxia católica. Aún pudo Julio I recibir una vez más en Roma al tan perseguido campeón de la fe y ortodoxia católica que fue Atanasio, cuando va a agradecer al primero de todos los obispos del orbe su apoyo en la verdad, antes de volver a Alejandría. Julio I escribirá otra carta más a los obispos orientales y de Egipto. En los 15 años de papado, sobresale su gobierno leal no exento de muchas preocupaciones y desvelos por defender la verdad católica. La lealtad a la fe y la búsqueda de la justicia en el esclarecimiento de los hechos fueron sus ejes en toda la controversia posnicena contra el arrianismo. Su paciente gobierno contribuyó a la clarificación de la ortodoxia fortaleciendo la primacía y autoridad de la Sede Romana.

Teresa de Jesús de los Andes
Monja Carmelita, Abril 12
Teresa de Jesús de los Andes
Teresa de Jesús de los Andes

Monja Carmelita

Teresa de Jesús de Los Andes (Juanita Fernández Solar) es la primera chilena y la primera carmelita americana que ha alcanzado el honor de los altares. Nació en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900, en el seno de una familia acomodada, muy cristiana. Desde los 6 años asistía con su madre casi a diario a la santa misa y suspiraba por la comunión, que recibió por primera vez el 1 de septiembre de 1910. Desde entonces procuraba comulgar diariamente y pasar largo rato en diálogo amistoso con Jesús. También desde su niñez vivió una intensa vida mariana, que fue uno de los grandes cimientos de su vida espiritual. El conocimiento y amor de la Madre de Dios vivificó y sostuvo todos los momentos de su camino en el seguimiento de Cristo. Hizo sus estudios en el colegio del Sagrado Corazón. Profundamente afectiva, se creía incapaz de vivir separada de los suyos. Sin embargo, asumió generosamente la prueba de estudiar en régimen de internado los tres últimos cursos, como entrenamiento para la separación definitiva, que se consumaría el 7 de mayo de 1919, ingresando en las Carmelitas Descalzas de Los Andes. Se había sentido llamada al Carmelo a los 14 años. Y, mediante la lectura de los santos carmelitas y la frecuente correspondencia con la priora de Los Andes, fue preparándose, de suerte que es admirable la clarividencia con que, desde sus 17 años, expone el ideal de la carmelita y el ardor con que defiende su vida contemplativa. Ella la abrazó ilusionada por verdadero amor al mundo; para serle más útil como testigo de la dimensión espiritual del hombre, y para contribuir con su sacrificio a que la sangre de Cristo se derrame sobre la humanidad y la purifique. No alcanzando a vivir ni un año entero en el convento, murió el 12 de abril de 1920. Las religiosas aseguraban que al entrar ya era santa. De modo que, en tan corto tiempo, pudo consumar la carrera a la santidad que había iniciado muy en serio mucho antes de su primera comunión: “Cristo, ese loco de amor, me ha vuelto loca”, decía. Estaba siempre dispuesta a servir y a sacrificarse por los demás, sobre todo para que reinaran la alegría y la felicidad, para hacer amable y atractiva la virtud. Su vida fue enteramente normal y equilibrada. Alcanzó una envidiable madurez integrando en la más armoniosa síntesis lo divino y lo humano: oración, estudios, deberes hogareños... y deporte -al que era muy aficionada- destacando en natación y equitación. Su santuario, visitado por más de cien mil peregrinos cada mes, se ha convertido en uno de los centros espirituales más concurridos de Chile. Fue beatificada por el Papa Juan Pablo 11 en Santiago de Chile el 3 de abril de 1987, y canonizada en la basílica de San Pedro el domingo 21 de marzo de 1993.

José Moscati, San
El médico santo, Abril 12
José Moscati, San
José Moscati, San

El Médico Santo (1880-1927)

El doctor José Moscati nació en Benevento (Italia), el 25 de julio de 1880. Ingresó a la universidad para estudiar medicina y a los veintidós años de edad se graduó con las mejores calificaciones de su generación. Se levantaba diariamente muy temprano para ir a misa y recibir la comunión. Después se dirigía a las colonias pobres para ver algunos enfermos y a las ocho treinta de la mañana iniciaba el trabajo en el hospital. Sus pacientes predilectos eran los pobres. Basta narrar un episodio que sucedió en los últimos años de su vida. Desde hacía tiempo atendía a un anciano pobre. Ya que no podía visitarlo en su casa con la frecuencia deseada, le pidió que todos los días fuera a desayunar al café situado junto a la iglesia donde acudía diariamente a misa y así lo podía ver. El día en que el anciano no iba a desayunar, el doctor acudía a su domicilio para asistirlo. De los pobres nunca aceptaba honorarios, antes bien los curaba a sus expensas o los ayudaba sin hacerse notar. Después de la muerte del doctor, su hermana Ana aseguró que durante su vida, dedicó todas sus ganancias -que no eran pocas- a los pobres, sin quedarse con nada. Cuando sucedió la erupción del Vesubio en 1906, fue de voluntario a Torre del Greco donde había un gran hospital, con la orden de desalojarlo. Durante más de veinte horas ayudó a trasladar enfermos a un lugar seguro. Cuando todos estaban a salvo, el techo del edificio se derrumbó por el peso de las cenizas. Durante la epidemia de cólera de 1911 en Nápoles, se mantuvo en su puesto a pesar de que los demás médicos se ausentaban, sosteniendo con abnegación heroica las tareas más difíciles en las zonas más afectadas de la ciudad. En 1911 fue nombrado director del Hospital de Incurables y se le encomedó la formación de los estudiantes de medicina. Son suyas estas palabras dirigidas a uno de ellos: “Ama la verdad; muéstrate cual eres, sin fingimientos, sin miedos, sin miramientos. Y si la verdad te cuesta persecución, acéptala; y si tormento, sopórtalo. Y si por la verdad tuvieras que sacrificarte a ti mismo y a tu vida, sé fuerte en el sacrificio”. Su densa jornada, llena de ocupaciones en el hospital, la universidad, el consultorio y las visitas domiciliarias, quebrantaron su salud. Murió el 12 de abril de 1927. Aquella mañana, como siempre, asistió al hospital, visitando a numerosos enfermos. Hacia las tres de la tarde se sentó en un sillón, donde murió. Entre los primeros que acudieron a rezar ante su cadáver estuvo el cardenal Ascalesi, quien ante los presentes, pronunció estas conmovedoras palabras: “El doctor pertenecía a la Iglesia; no a aquella de quienes sanó el cuerpo, sino de la de quienes salvó el alma y que salieron a su encuentro mientras subía al cielo”. Fue beatificado en 1975 por el papa Pablo VI y canonizado el 25 de octubre de 1987 por el papa Juan Pablo II.

Zenón de Verona, Santo
Obispo, Abril 12
Zenón de Verona, Santo
Zenón de Verona, Santo

bispo

Etimológicamente significa “relativo a al dios Zeus”. Viene del griego y del latín. Cuando se visita la preciosa ciudad de Verona, acude a la mente la imagen de este santo. Los ojos no sólo contemplan el anfiteatro – bien conservado – o la casa de Julieta, sino que también se da una vuelta para visitar la iglesia de san Zenón. El murió hacia el año 380. Se le conocía solamente gracias a los cien sermones que se le atribuyen. Se sabe que fue obispo de Verona, cerca de Venecia en el 362. Lo primero que aparece de su figura ,está en Juliano el Apóstata (361-363). Es el caso de un clérigo pagano restablecido en su cargo durante el imperio, pero al que se le prohibió que hiciera proselitismo entre los cristianos. Otro dato es el que proviene de Teodosia. Fue ella quien proclamó el cristianismo como religión del Estado. El obispo Zenón vivía al modo, al estilo propio que llevaban los apóstoles. Se le suele representar en el arte e iconografía como el santo que lleva un pez para recordarnos que, si no quieres estar a cargo de nadie, debes ir a pescar al río o al mar para comer lo necesario. Buena idea y magnífica lección la que nos deja su simbología que, como siempre, trasciende la mirada hacia delante y nunca hacia atrás. Si visitas Verona, además de lo típico en las guías turísticas, acércate un rato a contemplar el templo de san Zenón. ¡Felicidades a quien lleve este nombre!

David Uribe Velasco, Santo
Mártir, Abril 12
David Uribe Velasco, Santo
David Uribe Velasco, Santo
Nació en Buenavista de Cuéllar, Gro. (Diócesis de Chilapa), el 29 de diciembre de 1889. Párroco de Iguala, Gro. (Diócesis de Chilapa). Ejerció ejemplarmente su ministerio en una región atacada por la masonería, el protestantismo y un grupo de cismáticos. El militar que le apresó le propuso toda clase de garantías y libertad si aceptaba las leyes y el ser obispo de la Iglesia cismática creada por el Gobierno de la República, pero el Padre David reafirmó lo que había escrito un mes antes, y que revela toda la fuerza de su fe y de su fidelidad: «Si fui ungido con el óleo santo que me hace ministro del Altísimo, ¿por qué no ser ungido con mi sangre en defensa de las almas redimidas con la sangre de Cristo? !Qué felicidad morir en defensa de los derechos de Dios! ¡Morir antes que desconocer al Vicario de Cristo!» Ya en la prisión escribió sus últimas palabras: «Declaro que soy inocente de los delitos que se me acusa. Estoy en las manos de Dios y de la Virgen de Guadalupe. Pido perdón a Dios y perdono a mis enemigos; pido perdón a los que haya ofendido». Llegado a un lugar cercano a la estación de San José Vistahermosa, Mor. (Diócesis de Cuernavaca). Apenas hubo pisado tierra, se puso de rodillas y desde lo más profundo de su alma imploró de Dios el perdón de sus pecados y la salvación de México y de su Iglesia.Se levantó tranquilo y dirigiéndose a los soldados con paternal acento, les dijo: «Hermanos, hínquense que les voy a dar la bendición. De corazón les perdono y solo les suplico que pidan a Dios por mi alma. Yo, en cambio, no los olvidaré delante de El». Levantó firme su diestra y trazó en el aire el signo luminoso de la Cruz; después repartió entre los mismos su reloj, su rosario, un crucifijo y otros objetos. Sus restos descansan en la en el iglésia de San Antonio de Padua en su pueblo natal de Buenavista de Cuéllar. Fue sacrificado con un tiro en la nuca el 12 de abril de 1927.
Mártires Mexicanos de siglo XX (San Cristóbal Magallanes y compañeros)
25 Mártires Mexicanos, Mayo 21
Mártires Mexicanos de siglo XX (San Cristóbal Magallanes y compañeros)
Mártires Mexicanos de siglo XX (San Cristóbal Magallanes y compañeros)

Cristóbal Magallanes y 24 compañeros mártires

En 1917 fue promulgada en México una nueva Constitución, firmada por el presidente Don Venusiano Carranza. estaba inspirada en principios anticlericales y provocó una era de violenta persecución religiosa. En 1926, bajo la presidencia de Don Plutarco Elías Calles, la persecución se hace más violenta, con la expulsión de algunos sacerdotes, la clausura de escuelas privadas y de obras de beneficencia. Fueron muchos los fieles que sufrieron el martirio por defender su fe, de entre ellos presentamos ahora a veinticinco que fueron proclamados santos de la Iglesia por Juan Pablo II. Los 25 santos canonizados el 21 de
Mártires Mexicanos de siglo XX (San Cristóbal Magallanes y compañeros)
Mártires Mexicanos de siglo XX (San Cristóbal Magallanes y compañeros)
mayo del 2000 fueron: Cristobal Magallanes Jara, Sacerdote Roman Adame Rosales, Sacerdote Rodrigo Aguilar Aleman, Sacerdote Julio Alvarez Mendoza, Sacerdote Luis Batis Sainz, Sacerdote Agustin Caloca Cortés, Sacerdote Mateo Correa Magallanes, Sacerdote Atilano Cruz Alvarado, Sacerdote Miguel De La Mora De La Mora, Sacerdote Pedro Esqueda Ramirez, Sacerdote Margarito Flores Garcia, Sacerdote Jose Isabel Flores Varela, Sacerdote David Galvan Bermudez, Sacerdote Salvador Lara Puente, Laico Pedro de Jesús Maldonado Lucero, Sacerdote Jesus Mendez Montoya, Sacerdote Manuel Morales, Laico Justino Orona Madrigal, Sacerdote Sabas Reyes Salazar, Sacerdote Jose Maria Robles Hurtado, Sacerdote David Roldan Lara, Laico Toribio Romo Gonzalez, Sacerdote Jenaro Sanchez Delgadillo David Uribe Velasco, Sacerdote Tranquilino Ubiarco Robles, Sacerdote
Alferio, Santo
Abad, Abril 12
Alferio, Santo
Alferio, Santo
Nacido en Salermo, Italia, en el año 930. Miembro de la noble familia Pappacarbone. Era embajador para el Duque Gisulf de Salermo, cuando cayó tremendamente enfermo en la abadía de Chiusa, Italia, él prometió a Dios que si sobrevivía, le entregaría su vida a Él asumiendo una vida religiosa. Cuando él se recuperó, se hizo monje en Cluny, Francia, entrenado por San Odilio. El Duque Gisulf lo llamó nuevamente a Salermo para reformar los monasterios en esa región. Alferio tuvo éxito moderado en esta tarea. Se volvió ermitaño en la Montaña Fenestra cerca de Salerno en el año 1011. Su reputación de santidad y sabiduría se extendió por toda la region, por lo que muchos estudiantes se acercaban a él, de entre ellos seleccionó doce, y fundó la abadía Benedictina de la Santísima Trinidad de La Cava bajo la regla de Cluniac. La abadía se volvió el modelo a seguir para otras fundaciones en la zona; esta red de casas se volvieron una fuerza poderosa para la civilización y religión en Sicilia e Italia del sur. Vivió hasta los 120 años de edad, y gobernó la abadía hasta el día de su muerte; ese día el celebro Misa y lavó los pies de sus hermanos, incluso el futuro Papa Victor III. Era el Jueves Santo del año 1050. Su culto fue confirmado en el año 1893 por S.S. León XIII HTTP://ES-CATHOLIC.NET/SANTORAL Compilação e recolha (não traduzida por falta de tempo) de António Fonseca

DOMINGO DE PÁSCOA - Missa

Celebração da Missa

Data: 12-04-2009 Dia: Domingo
Semana: Oitava da Páscoa Tempo: Páscoa
Vigília Pascal na Noite Santa BENÇÃO DO FOGO Caríssimos irmãos: Nesta noite santíssima, em que Nosso Senhor Jesus Cristo passou da morte à vida, a Igreja convida os seus filhos, dispersos pelo mundo, a reunirem-se em vigília e oração. Vamos comemorar a Páscoa do Senhor, ouvindo a sua palavra e celebrando os seus mistérios, na esperança de participar no seu triunfo sobre a morte e de viver com Ele para sempre junto de Deus. Em seguida, benze-se o fogo: Oremos. Senhor, que por meio do vosso Filho destes aos vossos fiéis a claridade da vossa luz, santificai † este lume novo e concedei-nos que a celebração das festas pascais acenda em nós o desejo do Céu, para merecermos chegar com a alma purificada às festas da luz eterna. PRECÓNIO PASCAL – Forma breve Exulte de alegria a multidão dos Anjos, exultem as assembleias celestes, ressoem hinos de glória, para anunciar o triunfo de tão grande Rei. Rejubile também a terra, inundada por tão grande claridade, porque a luz de Cristo, o Rei eterno, dissipa as trevas de todo o mundo. Alegre-se a Igreja, nossa mãe, adornada com os fulgores de tão grande luz, e ressoem neste templo as aclamações do povo de Deus. [V. O Senhor esteja convosco. R. Ele está no meio de nós]. V. Corações ao alto. R. O nosso coração está em Deus. V. Dêmos graças ao Senhor nosso Deus. R. É nosso dever, é nossa salvação. É verdadeiramente nosso dever, é nossa salvação proclamar com todo o fervor da alma e toda a nossa voz os louvores de Deus invisível, Pai omnipotente, e do seu Filho Unigénito, Jesus Cristo, nosso Senhor. Ele pagou por nós ao eterno Pai a dívida por Adão contraída e com seu Sangue precioso apagou a condenação do antigo pecado. Celebramos hoje as festas da Páscoa, em que é imolado o verdadeiro Cordeiro, cujo Sangue consagra as portas dos fiéis. Esta é a noite, em que libertastes do cativeiro do Egipto os filhos de Israel, nossos pais, e os fizestes atravessar a pé enxuto o Mar Vermelho. Esta é a noite, em que a coluna de fogo dissipou as trevas do pecado. Esta é a noite, que liberta das trevas do pecado e da corrupção do mundo aqueles que hoje por toda a terra crêem em Cristo, noite que os restitui à graça e os reúne na comunhão dos Santos. Esta é a noite, em que Cristo, quebrando as cadeias da morte, Se levanta glorioso do túmulo. Oh admirável condescendência da vossa graça! Oh incomparável predilecção do vosso amor! Para resgatar o escravo entregastes o Filho. Oh necessário pecado de Adão, que foi destruído pela morte de Cristo! Oh ditosa culpa, que nos mereceu tão grande Redentor! Esta noite santa afugenta os crimes, lava as culpas; restitui a inocência aos pecadores, dá alegria aos tristes. Oh noite ditosa, em que o céu se une à terra, em que o homem se encontra com Deus! Nesta noite de graça, aceitai, Pai santo, este sacrifício vespertino de louvor, que, na oblação deste círio, pelas mãos dos seus ministros Vos apresenta a santa Igreja. Nós Vos pedimos, Senhor, que este círio, consagrado ao vosso nome, arda incessantemente para dissipar as trevas da noite; e, subindo para Vós como suave perfume, junte a sua claridade à das estrelas do céu. Que ele brilhe ainda quando se levantar o astro da manhã, aquele astro que não tem ocaso, Jesus Cristo vosso Filho, que, ressuscitando de entre os mortos, iluminou o género humano com a sua luz e a sua paz e vive glorioso pelos séculos dos séculos. LEITURA I – Forma breve Gen. 1, 1. 26-31a Leitura do Livro do Génesis No princípio, Deus criou o céu e a terra. Disse Deus: «Façamos o homem à nossa imagem e semelhança. Domine sobre os peixes do mar, sobre as aves do céu, sobre os animais domésticos, sobre os animais selvagens e sobre todos os répteis que rastejam pela terra». Deus criou o ser humano à sua imagem, criou-o à imagem de Deus. Ele o criou homem e mulher. Deus abençoou-os, dizendo: «Crescei e multiplicai-vos, enchei e dominai a terra. Dominai sobre os peixes do mar, sobre as aves do céu e sobre todos os animais que se movem na terra». Disse Deus: «Dou-vos todas as plantas com semente que existem em toda a superfície da terra, assim como todas as árvores de fruto com semente, para que vos sirvam de alimento. E a todos os animais da terra, a todas as aves do céu e a todos os seres vivos que se movem na terra dou as plantas verdes como alimento». E assim sucedeu. Deus viu tudo o que tinha feito: era tudo muito bom. Veio a tarde e, em seguida, a manhã: foi o sexto dia. Assim se completaram o céu e a terra e tudo o que eles contém. Deus concluiu, no sétimo dia, a obra que fizera e, no sétimo dia, descansou do trabalho que tinha realizado. Palavra do Senhor. Salmo Responsorial (1) Sal. 103(104) 1-2a, 5-6, 10 12, 13-14, 24, 35c Refrão:Enviai, Senhor, o vosso espírito e renovai a face da terra. Repete-se Bendiz, ó minha alma, o Senhor: Senhor, meu Deus, como sois grande! Revestido de esplendor e majestade, envolvido em luz como num manto! Refrão Fundastes a terra sobre alicerces firmes: não oscilará por toda a eternidade. Vós a cobristes com o manto do oceano, por sobre os montes pousavam as águas. Refrão Transformais as fontes em rios que correm entre as montanhas. Nas suas margens habitam as aves do céu; por entre a folhagem fazem ouvir o seu canto. Refrão Com a chuva regais os montes, encheis a terra com o fruto das vossas obras. Fazeis germinar a erva para o gado e as plantas para o homem, que tira o pão da terra. Refrão Como são grandes as vossas obras! Tudo fizestes com sabedoria: a terra está cheia das vossas criaturas. Glória a Deus para sempre! Refrão Salmo Responsorial (2) Sal. 32(33), 4-5, 6-7, 12-13, 20, 22 Refrão: A bondade do Senhor encheu a terra. Repete-se A palavra do Senhor é recta, da fidelidade nascem as suas obras. Ele ama a justiça e a rectidão: a terra está cheia da bondade do Senhor. Refrão A palavra do Senhor criou os céus, e o sopro da sua boca os adornou. Foi Ele quem juntou as águas do mar e distribuiu pela terra os oceanos. Refrão Feliz a nação que tem o Senhor por seu Deus, o povo que Ele escolheu para sua herança. Do céu o Senhor contempla e observa todos os homens. Refrão Nossa alma espera o Senhor: Ele é o nosso amparo e protector. Venha sobre nós a vossa bondade, porque em Vós esperamos, Senhor. Refrão ORAÇÃO Senhor nosso Deus, que de modo admirável criastes o homem e de modo mais admirável o redimistes, dai-nos a graça de resistir às seduções do pecado com a sabedoria do espírito, para merecermos chegar às alegrias eternas. Por Nosso Senhor Jesus Cristo, vosso Filho, que é Deus convosco na unidade do Espírito Santo. R. Amen. LEITURA II – Forma breve Gén. 22, 1-2, 9a, 10-13, 15-18 O sacrifício do nosso pai Abraão Leitura do Livro do Génesis Naqueles dias, Deus quis pôr à prova Abraão e chamou-o: «Abraão!». Ele respondeu: «Aqui estou». Deus disse: «Toma o teu filho, o teu único filho, a quem tanto amas, Isaac, e vai à terra de Moriá, onde o oferecerás em holocausto, num dos montes que Eu te indicar». Quando chegaram ao local designado por Deus, Abraão levantou um altar e colocou a lenha sobre ele; depois, estendendo a mão, puxou do cutelo para degolar o filho. Mas o Anjo do Senhor gritou-lhe do alto do Céu: «Abraão, Abraão!». «Aqui estou, Senhor» – respondeu ele. O Anjo prosseguiu: «Não levantes a mão contra o menino, nem lhe faças mal algum. Agora sei que na verdade temes a Deus, uma vez que não Me recusaste o teu filho, o teu filho único». Abraão ergueu os olhos e viu atrás de si um carneiro, preso pelos chifres num silvado. Foi buscá-lo e ofereceu-o em holocausto, em vez do filho. O Anjo do Senhor chamou Abraão, do Céu, pela segunda vez, e disse-lhe: «Por Mim próprio te juro – oráculo do Senhor – já que assim procedeste e não Me recusaste o teu filho, o teu filho único, abençoar-te-ei e abençoarei a tua descendência como as estrelas do céu e como a areia que está nas praias do mar, e a tua descendência conquistará as portas das cidades inimigas. Porque obedeceste à Minha voz, na tua descendência serão abençoadas todas as nações da Terra». Palavra do Senhor. Salmo Responsorial Sal. 15(16), 5, 8 9-10,11 Refrão:Defendei-me, Senhor: Vos sois o meu refúgio. Guardai-me, Senhor, porque esperei em Vós. Repete-se Senhor, porção da minha herança e do meu cálice, está nas Vossas mãos o meu destino. O Senhor está sempre na minha presença, com Ele ao meu lado não vacilarei. Refrão Por isso o meu coração se alegra e a minha alma exulta, e até o meu corpo descansa tranquilo. Vós não abandonareis a minha alma na mansão dos mortos, nem deixareis o Vosso fiel sofrer a corrupção. Refrão Dar-me-eis a conhecer os caminhos da vida, alegria plena em vossa presença, delícias eternas à vossa direita. Refrão ORAÇÃO Deus de bondade, Pai supremo dos fiéis, que, pela graça da adopção, multiplicais na terra os filhos da promessa e, pelo sacrifício pascal, fizestes do vosso servo Abraão o pai de todas as nações, como tínheis prometido, concedei ao vosso povo a graça de corresponder dignamente ao vosso chamamento. Por Nosso Senhor Jesus Cristo, vosso Filho, que é Deus convosco na unidade do Espírito Santo. R. Amen. LEITURA III Ex. 14, 15 – 15, 1 Por iniciativa e por intervenção de Deus, os hebreus são libertados da escravidão do Egipto e, graças a especial protecção divina, atravessam o Mar Vermelho. A acção libertadora de Deus os faz passar da morte à vida, através desse «baptismo» nas águas do mar, lhes dá uma consciência de povo e lhes abre o caminho para a terra prometida. Esta primeira Páscoa, que foi uma nova criação, é um acontecimento salvífico que anuncia o Baptismo, sacramento da nossa libertação e da nossa «passagem» do pecado à vida da graça. Leitura do Livro do Êxodo Naqueles dias, disse o Senhor a Moisés: «Porque estás a bradar por Mim? Diz aos filhos de Israel que se ponham em marcha. E tu ergue a tua vara, estende a mão sobre o mar e divide-o, para que os filhos de Israel entrem nele a pé enxuto. Entretanto, vou permitir que se endureça o coração dos egípcios, que hão-de perseguir os filhos de Israel. Manifestarei então a minha glória, triunfando do Faraó, de todo o seu exército, dos seus carros e dos seus cavaleiros. Os Egípcios reconhecerão que Eu sou o Senhor, quando Eu manifestar a minha glória, vencendo o Faraó, os seus carros e os seus cavaleiros». O Anjo de Deus, que seguia à frente do acampamento de Israel, deslocou-se para a retaguarda. A coluna de nuvem que os precedia veio colocar-se atrás do acampamento e postou-se entre o campo dos egípcios e o de Israel. A nuvem era tenebrosa de um lado, e do outro iluminava a noite, de modo que, durante a noite, não se aproximaram uns dos outros. Moisés estendeu a mão sobre o mar, e o Senhor fustigou o mar, durante a noite, com um forte vento de leste. O mar secou e as águas dividiram-se. Os filhos de Israel penetraram no mar a pé enxuto, enquanto as águas formavam muralha à direita e à esquerda. Os egípcios foram atrás deles: todos os cavalos do Faraó, os seus carros e cavaleiros os seguiram pelo mar dentro. Na vigília da manhã, o Senhor olhou da coluna de fogo e da nuvem para o acampamento dos egípcios e lançou nele a confusão. Bloqueou as rodas dos carros, que dificilmente se podiam mover. Então, os egípcios disseram: «Fujamos dos israelitas, que o Senhor combate por eles contra os egípcios». O Senhor disse a Moisés: «Estende a mão sobre o mar, e as águas precipitar-se-ão¬¬ sobre os egípcios, sobre os seus carros e os seus cavaleiros». Moisés estendeu a mão sobre o mar e, ao romper da manhã, o mar retomou o seu nível normal, quando os egípcios fugiam na sua direcção. E o Senhor precipitou-os no meio do mar. As águas refluíram e submergiram os carros, os cavaleiros e todo o exército do Faraó, que tinham entrado no mar, atrás dos filhos de Israel. Nem um só escapou. Mas os filhos de Israel tinham andado pelo mar a pé enxuto, enquanto as águas formavam muralha à direita e à esquerda. Nesse dia, o Senhor salvou Israel das mãos dos egípcios, e Israel viu os egípcios mortos nas praias do mar. Viu também o grande poder que o Senhor exercera contra os egípcios, e o povo temeu o Senhor, acreditou n’Ele e em seu servo Moisés. Então Moisés e os filhos de Israel cantaram este hino em honra do Senhor: «Cantemos ao Senhor, que fez brilhar a sua glória, precipitou no mar o cavalo e o cavaleiro». Palavra do Senhor. Salmo Responsorial Ex. 15, 1-2, 3-4, 5-6, 17-18 (R. 1b) Refrão: Cantemos ao Senhor, que fez brilhar a sua glória. Repete-se Ou: Deus fez maravilhas: o seu nome é Senhor. Repete-se Cantarei ao Senhor, que fez brilhar a sua glória: precipitou no mar o cavalo e o cavaleiro. O Senhor é a minha força e a minha protecção: a Ele devo a minha liberdade. Refrão Ele é o meu Deus: eu O exalto; Ele é o Deus de meu pai: eu O glorifico. O Senhor é um guerreiro, Omnipotente é ¬o seu nome; Precipitou no mar os carros do faraó e o seu exército. Refrão Os seus melhores combatentes afogaram-se no Mar Vermelho, foram engolidos pelas ondas, caíram como pedra no abismo. A Vossa mão direita, Senhor, revelou a sua força, A Vossa mão direita, Senhor, destroçou o inimigo. Refrão Levareis o vosso povo e o plantareis na vossa montanha, na morada segura que fizestes, Senhor, no santuário que vossas mãos contruíram. O Senhor reinará pelos séculos dos séculos. Refrão ORAÇÃO Senhor nosso Deus, que iluminastes com a luz do Novo Testamento as maravilhas operadas nos tempos antigos, revelando no Mar Vermelho a imagem da fonte baptismal e no povo libertado da escravidão do Egipto os mistérios do povo cristão, fazei que todos os homens, elevados pela fé à dignidade de povo escolhido, se tornem em Cristo nova criação pela graça do vosso Espírito. Por Nosso Senhor Jesus Cristo, vosso Filho, que é Deus convosco na unidade do Espírito Santo. R. Amen. LEITURA IV Is 54, 5-14 Como infeliz é a vida da esposa, repudiada pelo seu marido, assim triste foi o destino do Povo de Deus no exílio. Deus, no entanto, não deixara de amar o Povo que, pelas suas infidelidades, tanto d’Ele se afastara. Por isso, no Seu amor fiel, imenso, misericordioso e redentor, promete contrair com ele uma nova aliança, de tal modo que Jerusalém, símbolo de todo o povo, voltará a refulgir, com novo esplendor. Esta aliança, feita de perdão, deixa-nos antever o que será a Aliança definitiva que Deus, no Seu amor gratuito, estabelecerá com a Igreja, seu novo Povo, a nova Jerusalém nascida do Sacrifício pascal de Cristo. Leitura do Livro de Isaías O teu Criador, Jerusalém, será o teu Esposo, e o seu nome é 'Senhor do Universo'. O teu Redentor será o Santo de Israel, que se chama 'Deus de toda a Terra'. Como à mulher abandonada e de alma aflita, o Senhor volta a chamar-te: 'A esposa da juventude poderá ser repudiada?', – diz o teu Deus –. Por um momento, abandonei-te, mas no meu grande amor volto a chamar-te. Num acesso de ira, escondi de ti a minha face, mas na minha misericórdia eterna, tive compaixão de ti, diz o Senhor, teu Redentor. Comigo sucede como no tempo de Noé, quando jurei que as águas do dilúvio não mais invadiriam a terra. Assim Eu juro não tornar a irritar-Me contra ti, não voltar a ameaçar-te. Ainda que sejam abaladas as montanhas, e vacilem as colinas, a minha misericórdia não te abandonará, a minha aliança de paz não vacilará, diz o Senhor, compadecido de ti. Pobre cidade, batida pela tempestade e desolada, vou assentar as tuas pedras sobre jaspe e o teus alicerces em safiras; vou fazer-te ameias de rubis, portas de cristal e todas as tuas muralhas de pedras preciosas. Todos os teus habitantes serão instruídos pelo Senhor e gozarão de uma grande paz. Serás fundada sobre a justiça, longe da violência, por¬¬que nada terás a temer, longe do pavor, por¬¬que não poderá atingir-te. Palavra do Senhor. Salmo Responsorial Sal. 29(30), 2, 4, 5-6, 11-12a. 13b Refrão: Eu Vos louvarei, Senhor, porque me salvastes. Repete-se Eu Vos glorifico, Senhor, porque me salvastes e não deixastes que de mim se regozijassem os inimigos. Tirastes a minha alma da mansão dos mortos, vivificastes-me para não descer ao túmulo. Refrão Cantai salmos ao Senhor, vós os seus fiéis, e dai graças ao seu nome santo. A sua ira dura apenas um momento e a sua benevolência a vida inteira. Ao cair da noite vêm as lágrimas, e ao amanhecer volta a alegria. Refrão Ouvi, Senhor, e tende compaixão de mim, Senhor, sede Vós o meu auxílio. Vós convertestes em júbilo o meu pranto: Senhor meu Deus, eu Vos louvarei eternamente. Refrão ORAÇÃO Deus eterno e omnipotente, multiplicai, para glória do vosso nome, a descendência que prometestes aos nossos pais por causa da sua fé e aumentai pela adopção divina os filhos da promessa, de modo que a vossa Igreja possa ver como já se cumpriu o que os santos Patriarcas esperaram e creram. Por Nosso Senhor Jesus Cristo, vosso Filho, que é Deus convosco na unidade do Espírito Santo. R. Amen. Leitura V Is. 55, 1-11 A nova aliança, oferecida por Deus ao Seu Povo (4.ª Leitura) destina-se a todos. Deus, com efeito, quer que todos participem das promessas nela incluídas. Mas para isso, é necessário que o homem tomando consciência da sua fome espiritual e reconhecendo o seu malogro em confiar nos ídolos ou nas suas próprias forças, se volte para a palavra de Deus, oferecida, em banquete de sabedoria, a todos os que desejem saciar-se dela, num conhecimento de fé e de confiante entrega. É o anúncio do banquete messiânico, para o qual todos os homens são chamados, a fim de entrarem em comunhão com Ele, realizando assim, em plenitude, o seu destino humano. Leitura do Livro de Isaías Eis o que diz o Senhor: «Todos vós que tendes sede, vinde à nascente das águas. Vós que não tendes dinheiro, vinde, comprai e comei. Vinde e comprai, sem dinheiro e sem despesa, vinho e leite. Porque gastais o vosso dinheiro naquilo que não alimenta e o vosso trabalho naquilo que não sacia? Ouvi-Me com atenção e comereis o que é bom; saboreareis manjares suculentos. Prestai-Me ouvidos e vinde a Mim; escutai-Me e vivereis. Firmarei convosco uma aliança eterna, com as graças prometidas a David. Fiz dele um testemunho para os povos, um chefe e um legislador das nações. Chamarás povos que não conhecias; nações que não te conheciam acorrerão a ti, por causa do Senhor teu Deus, do Santo de Israel que te glorificou. Procurai o Senhor enquanto Se pode encontrar, invocai-O enquanto está perto. Deixe o ímpio o seu caminho e o homem perverso os seus pensamentos. Converta-se ao Senhor, que terá compaixão dele, ao nosso Deus, que é generoso em perdoar. Porque os meus pensamentos não são os vossos, nem os vossos caminhos são os meus – oráculo do Senhor. Tanto quanto os céus estão acima da terra, assim os meus caminhos estão acima dos vossos e acima dos vossos estão os meus pensamentos. E assim como a chuva e a neve que descem do céu não voltam para lá sem terem regado a terra, sem a haverem fecundado e feito produzir, para que dê a semente ao semeador e o pão para comer, assim a palavra que sai da minha boca não volta sem ter produzido o seu efeito, sem ter cumprido a minha vontade, sem ter realizado a sua missão». Palavra do Senhor. Salmo Responsorial Is. 12, 2-3, 4bde, 5-6 Refrão: Ireis com alegria às fontes da salvação. Repete-se Ou: Das fontes da salvação, saciai-vos na alegria. Repete-se Deus é o meu salvador, tenho confiança e nada temo. O Senhor é a minha força e o meu louvor. É a minha salvação. Refrão Tirareis água, com alegria, das fontes da salvação. Agradecei ao Senhor, invocai o seu nome, Anunciai aos povos a grandeza das suas obras, proclamai a todos que o seu nome é santo. Refrão Cantai ao Senhor, porque Ele fez maravilhas, anunciai-as em toda a terra. Entoai cânticos de alegria e exultai, habitantes de Sião, porque é grande no meio de vós o Santo de Israel. Refrão ORAÇÃO Deus eterno e omnipotente, única esperança do mundo, que na palavra dos Profetas anunciastes os mistérios dos tempos presentes, aumentai no vosso povo o desejo dos bens celestes, porque nenhum dos vossos fiéis pode crescer na virtude sem a inspiração da vossa graça. Por Nosso Senhor Jesus Cristo, vosso Filho, que é Deus convosco na unidade do Espírito Santo. R. Amen. Leitura VI Bar. 3, 9-15, 32 – 4, 4 Dispersos no meio de povos pagãos, que seguiam as mais diversas doutrinas filosóficas, os judeus estavam expostos à tentação de duvidar da superioridade da sua fé. Nessa situação, o profeta lembra que a verdadeira sabedoria se encontra na revelação de Deus, contida na Lei. Sabedoria encarnada do Pai, no meio dos homens, (Jo. 1, 14; Col. 2, 3), será, porém, Jesus, o Filho de Deus que nos manifestará, na loucura e fraqueza da Cruz, a verdadeira sabedoria e todo o poder de Deus (I Co. 1, 23-25), tornando-Se caminho de luz, de paz e de vida para o homem. Leitura do Livro de Baruc Escuta, Israel, os mandamentos da vida; inclina os teus ouvidos para aprenderes a prudência. Porque será, Israel, que te encontras em país inimigo e envelheces em terra estrangeira? Porque te contaminaste com os mortos, foste contado entre os que descem ao sepulcro e abandonaste a fonte da Sabedoria. Se tivesses seguido o caminho de Deus, viverias em paz eternamente. Aprende onde está a prudência, onde está a força e a inteligência, para conheceres também onde se encontra a longevidade e a vida, onde está a luz dos olhos e a paz. Quem descobriu a morada da Sabedoria? Quem penetrou nos seus tesouros? Aquele que tudo sabe conhece-a; descobriu-a com a sua inteligência Aquele que firmou a terra para sempre, enchendo-a de animais quadrúpedes, Aquele que envia a luz e ela vai, que a chama e ela obedece-Lhe tremendo. As estrelas brilham vigilantes nos seus postos cheias de alegria; Ele chama por elas e respondem: «Aqui estamos» e resplandecem alegremente para Aquele que as criou. Este é o nosso Deus, e nenhum outro se Lhe pode comparar. Penetrou todos os caminhos da Sabedoria e mostrou-os a Jacob seu servo, a Israel seu predilecto. Depois, ela apareceu sobre a terra e habitou no meio dos homens. Ela é o livro dos mandamentos de Deus e a lei que permanece eternamente. Os que a seguirem alcançarão a vida, mas aqueles que a abandonarem morrerão. Volta, Jacob e abraça-a, caminha para o esplendor da sua luz. Não cedas a outros a tua glória, nem os teus privilégios a uma nação estrangeira. Felizes de nós, Israel, porque nos foi revelado o que agrada a Deus. Palavra do Senhor. Salmo Responsorial Sal. 18(19), 8, 9, 10, 11 Refrão: Senhor, Vós tendes palavras de vida eterna. Repete-se A lei do Senhor é perfeita, ela reconforta a alma; as ordens do Senhor são firmes, dão sabedoria aos simples. Refrão Os preceitos do Senhor são rectos e alegram o coração; os mandamentos do Senhor são claros e iluminam os olhos. Refrão O temor do Senhor é puro e permanece eternamente; os juízos do Senhor são verdadeiros, todos eles são rectos. Refrão São mais preciosos que o ouro, O ouro mais fino; são mais doces que o mel, o puro mel dos favos. Refrão ORAÇÃO Senhor nosso Deus, que fazeis crescer continuamente a vossa Igreja chamando para ela todos os povos, defendei com a vossa protecção os que purificais nas águas do Baptismo. Por Nosso Senhor Jesus Cristo, vosso Filho, que é Deus convosco na unidade do Espírito Santo. R. Amen. Leitura VII Ez. 36, 16-33 Com os seus pecados de idolatria e de homicídio, o Povo de Deus profanara o Seu nome, merecendo, por isso, o castigo de ser disperso entre povos pagãos. Contudo, nem mesmo na provação ele soube voltar-se para o Senhor e glorificar o Seu nome. Pelo contrário, a sua vida e o seu destino levavam os pagãos a dizer: «O Deus de Israel não será um Deus impotente para salvar Seu Povo?» Por isso, sem que o Povo o merecesse, Deus reconduzi-lo-á à sua terra, de novo tornada fértil, recriando-o, mediante uma transformação interior tão profunda que os mesmos corações de pedra se tornarão corações de carne. Será, porém, na nova economia, que, com a Páscoa de Cristo, se realizará plenamente essa transformação. Com o perdão do pecado e a efusão do Espírito Santo, o homem receberá um coração filial, podendo repetir, cada dia: «Pai nosso» (Mt. 6, 9). Leitura da profecia de Ezequiel A palavra do Senhor foi-me dirigida nestes termos: «Filho do homem, quando os da casa de Israel habitavam na sua terra, mancharam-na com o seu proceder e as suas obras. Fiz-lhes então sentir a minha indignação, por causa do sangue que haviam derramado no país e dos ídolos com que o tinham profanado. Dispersei-os entre as nações, espalhei-os entre os outros povos; julguei-os segundo o seu proceder e as suas obras. Em todas as nações para onde foram, profanaram o meu santo nome; e por isso se dizia deles: 'São o povo do Senhor: tiveram de deixar a sua terra'. Quis então salvar a honra do meu santo nome, que a casa de Israel profanara entre as nações para onde tinha ido. Por isso, diz à casa de Israel: Assim fala o Senhor Deus: Não faço isto por causa de vós, israelitas, mas por causa do meu santo nome, que profanastes entre as nações para onde fostes. Manifestarei a santidade do meu grande nome, profanado por vós entre as nações para onde fostes. E as nações reconhecerão que Eu sou o Senhor – oráculo do Senhor Deus – quando a seus olhos Eu manifestar a minha santidade, a vosso respeito. Então retirar-vos-ei de entre as nações, reunir-vos-ei de todos os países, para vos restabelecer na vossa terra. Derramarei sobre vós água pura e ficareis limpos de todas as imundícies; e purificar-vos-ei de todos os falsos deuses. Dar-vos-ei um coração novo e infundirei em vós um espírito novo. Arrancarei do vosso peito o coração de pedra e dar-vos-ei um coração de carne. Infundirei em vós o meu espírito e farei que vivais segundo os meus preceitos, que observeis e ponhais em prática as minhas leis. Habitareis na terra que dei a vossos pais; sereis o meu povo e Eu serei o vosso Deus». Palavra do Senhor. Salmo Responsorial Sal. 41(42), 2-3.5bed; 42(43), 3-4 Refrão: Como suspira o veado pelas torrentes das águas, assim minha alma suspira por Vós, Senhor. Ou: Como o veado em busca das águas, Assim, ó Deus, a minha alma vos deseja. Repete-se Como suspira o veado pelas correntes das águas, assim minha alma suspira por Vós, Senhor. Minha alma tem sede de Deus, do Deus Vivo: Quando irei contemplar a face de Deus? Refrão A minha alma estremece ao recordar quando passava em cortejo para o templo do Senhor, entre as vozes de louvor e de alegria da multidão em festa. Refrão Enviai a vossa luz e verdade: sejam elas o meu guia e me conduzam à vossa montanha santa e ao vosso santuário. Refrão E eu irei ao altar de Deus, a Deus que é a minha alegria. Ao som da cítara Vos louvarei, Senhor, meu Deus. Refrão ORAÇÃO Senhor nosso Deus, que nos instruís com as páginas do Antigo e do Novo Testamento para celebrarmos o mistério pascal, abri os nossos corações para compreendermos a vossa misericórdia, a fim de que, ao recebermos os dons presentes, se confirme em nós a esperança dos bens eternos. Por Nosso Senhor Jesus Cristo, vosso Filho, que é Deus na unidade do Espírito Santo. Epístola Rom. 6, 3-11 A justificação vem de Deus, por meio da fé em Jesus Cristo o Qual, com a Sua Morte, destruiu a escravidão do pecado e da morte, em que o homem vivia, comunicando aos resgatados a própria vida divina. Mas, para que os homens recebam a eficácia da Morte e Ressurreição de Jesus, é necessário que se insiram no Seu Mistério Pascal. Ora o Baptismo é o Sacramento que nos une à Morte de Cristo para nos fazer viver com Ele a nova vida, que «não morre mais». Comunicando aos baptizados os frutos da Paixão e da Ressurreição o Baptismo não é, porém, uma simples aplicação do Mistério Pascal: é a sua realização actual em cada um de nós. Leitura da Epístola do apóstolo S. Paulo aos Romanos Irmãos: Todos nós que fomos baptizados em Jesus Cristo fomos baptizados na sua morte. Fomos sepultados com Ele pelo Baptismo na sua morte, para que, assim como Cristo ressuscitou dos mortos pela glória do Pai, também nós vivamos uma vida nova. Se, na verdade, estamos totalmente unidos a Cristo pela semelhança da sua morte, também o estaremos pela semelhança da sua ressurreição. Bem sabemos que o nosso homem velho foi crucificado com Cristo, para que fosse destruído o corpo do pecado e não mais fôssemos escravos dele. Quem morreu está livre do pecado. Se morremos com Cristo, acreditamos que também com Ele viveremos, sabendo que, uma vez ressuscitado dos mortos, Cristo já não pode morrer; a morte já não tem domínio sobre Ele. Porque na morte que sofreu, Cristo morreu para o pecado de uma vez para sempre; Mas a sua vida é uma vida para Deus. Assim vós também, considerai-vos mortos para o pecado e vivos para Deus, em Cristo Jesus. Palavra do Senhor. Aclamação AO EVANGELHO Sal. 117 (118), 1-2, 16ab-17, 22-23 Refrão: Aleluia. Aleluia. Aleluia. Repete-se Dai graças ao Senhor, porque Ele é bom, porque é eterna a Sua misericórdia. Diga a Casa de Israel: é eterna a Sua misericórdia. Refrão A mão do Senhor fez prodígios, a mão do Senhor foi magnífica. Não morrerei, mas hei-de viver para anunciar as obras do Senhor. Refrão A pedra que os construtores rejeitaram tornou-se pedra angular. Tudo isto veio do Senhor: é admirável aos nossos olhos. Refrão EVANGELHO Mc. 16, 1-8 Com os restantes evangelistas, Marcos não deixa de sublinhar a circunstância de a Ressurreição se ter realizado no primeiro dia da semana, o que mostrava bem a relação profunda entre a primeira e a nova criação, que se iniciava. Não deixa também de pôr em relevo que o Ressuscitado é o mesmo Jesus de Nazaré, que fora crucificado. E não deixa de ser significativo o lugar privilegiado, ocupado por Pedro no seu relato, como afinal no dos outros evangelistas (cfr. I Cor. 15, 5; Lc. 24, 12-34; Jo. 20, 3-10; Act. 2, 14-36; etc.). Como igualmente significativa é a tomada de consciência por parte das «mulheres» acerca da sua missão de portadoras da Boa Notícia junto dos Discípulos e de Pedro, o Apóstolo que estava encarregado de confirmar a fé dos irmãos. Evangelho de Nosso Senhor Jesus Cristo segundo S. Marcos Depois de passar o sábado, Maria Madalena, Maria, mãe de Tiago, e Salomé compraram aromas para irem embalsamar Jesus. E no primeiro dia da semana, partindo muito cedo, chegaram ao sepulcro ao nascer do sol. Diziam umas às outras: «Quem nos irá revolver a pedra da entrada do sepulcro?». Mas, olhando, viram que a pedra já fora revolvida; e era muito grande. Entrando no sepulcro, viram um jovem sentado do lado direito, vestido com uma túnica branca, e ficaram assustadas. Mas ele disse-lhes: «Não vos assusteis. Procurais a Jesus de Nazaré, o Crucificado? Ressuscitou: não está aqui. Vede o lugar onde O tinham depositado. Agora ide dizer aos seus discípulos e a Pedro que Ele vai adiante de vós para a Galileia. Lá O vereis, como vos disse». Palavra da salvação. ORAÇÃO SOBRE AS OBLATAS Aceitai, Senhor, com estas oferendas, as orações dos vossos fiéis e fazei que o sacrifício inaugurado no mistério pascal nos sirva de remédio para a vida eterna. Por Nosso Senhor, Jesus Cristo, vosso Filho, que é Deus convosco na unidade do Espírito Santo. ANTÍFONA DA COMUNHÃO 1 Cor 5, 7-8 Cristo, nosso Cordeiro pascal, foi imolado: celebremos a festa com o pão ázimo da pureza a da verdade. Aleluia. ORAÇÃO DEPOIS DA COMUNHÃO Infundi em nós, Senhor, o vosso espírito de caridade, para que vivam unidos no vosso amor aqueles que saciastes com os sacramentos pascais. Por Nosso Senhor, Jesus Cristo, vosso Filho, que é Deus convosco na unidade do Espírito Santo. www.ecclesia.pt transcrição de António Fonseca