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domingo, 2 de agosto de 2009

NOSSA SENHORA DOS ANJOS e outros Santos – 2 de AGOSTO

Nossa Senhora dos Anjos
Padroeira de Costa Rica, 2 de Agosto

Padroeira de Costa Rica
Agosto 2

A cidade de Cartago, como muitas outras na época colonial, segregava os brancos dos índios e mestiços. A todo o que não fosse branco puro se lhe havia proibido o acesso à cidade, onde uma cruz de pedra assinalava a divisão e os limites.
Estamos nos arredores do ano 1635, na secção chamada "Povoação dos Pardos" e Joana Pereira, uma pobre mestiça, se há levantado ao amanhecer para, como todos os dias, buscar a lenha que necessita. É  2 de Agosto, festa da Virgem dos Anjos, e a luz da alba que ilumina o caminho entre as árvores, permite à índia descobrir uma pequena imagem da Virgem, singelamente talhada numa pedra escura, visivelmente colocada sobre uma grande rocha na vereda do caminho. Com grande alegria Joana Pereira recolheu aquele tesouro, sem imaginar que outras cinco vezes mais o voltaria a achar no mesmo sitio, pois a imagem desaparecia de armários, cofres, e até do sacrário paroquial, para regressar tenazmente à rocha onde havia sido encontrada. Então todos entenderam que a Virgem queria ter ali um lugar de oração onde pudesse dar seu amor aos humildes e aos pobres.

A imagem, talhada em pedra do lugar, é muito pequena, pois mede aproximadamente só três polegadas de longitude. Nossa Senhora dos Anjos leva carregando a Jesus no braço esquerdo, em que graciosamente recolhe as pregas do manto que a cobre desde a cabeça. Seu rosto é arredondado e doce, seus olhos são rasgados, como achinesados, e sua boca é delicada. Sua cor é chumbo com alguns estilos doirados como diminutas estrelas repartidas por toda a escultura.
A Virgem se Apresenta actualmente à veneração de seus fieis num formoso ostensório de nobres metais e pedras preciosas, em forma de resplendor que a rodeia totalmente, aumentando visualmente seu tamanho. Da base desta "custódia" brota uma flor de lis rematada pelo anjo que sustenta a imagem de pedra. Desta só se vêm os rostos de Maria e do Menino Jesus, pois um manto precioso a protege por sua vez que a embeleze.
A "Negrita" como a chama o carinho dos costarricenses, foi coroada solenemente em 25 de Abril de 1926. Nove anos mais tarde, sua Santidade Pio XI elevou o Santuário da Rainha dos Anjos à dignidade de Basílica menor.
A Cartago chega um constante peregrinar de devotos que vêem a visitar a sua Mãe dos céus; muitos entram de joelhos, como acto de humildade e de acção de graças e logo vão a orar ante a rocha onde foi achada a bendita imagem. Esta pedra se há ido gastando com o roçar de tantas mãos que a acariciam agradecidas enquanto oram, dão graças e pedem alivio a sua dor, seus sofrimentos ou suas necessidades. Debaixo desta pedra brota um manancial cujas águas recolhem os que acodem em busca da misericórdia e a saúde. A água é sinal do baptismo. Não há outra coisa que mais queira a Virgem a que vivamos profundamente as graças de nosso baptismo.

Consulta também La Porciúncula de P. Jesús Marti Ballester

Este dia também se festeja a Eusébio de Vercelli

Eusébio de Vercelli, Santo
Bispo, 2 de Agosto

Bispo

Martirológio Romano: Santo Eusébio, primeiro bispo de Vercelli, na Ligúria, que consolidou a Igreja em toda a região subalpina e que, por defender a fé do Concilio de Nicea, foi desterrado pelo imperador Constâncio a Escitópolis e, posteriormente, a Capadócia e a Tebaida. Voltou a sua sede depois de oito anos, trabalhou com empenho e valentia para restabelecer a fé contra os arianos (371).

Nasceu na Cerdeña, Itália. Ao morrer seu pai, sua mãe o levou a viver a Roma, onde o Papa Libério o tomou sob sua protecção, o educou e o ordenou de sacerdote. Pouco depois na cidade de Vercelli, a norte de Itália, morreu o bispo, e o povo e os sacerdotes proclamaram a Eusébio como o novo bispo, por sua santidade e seus muitos conhecimentos.
Santo Ambrósio disse que o bispo Eusébio de Vercelli foi o primeiro no Ocidente ao qual lhe ocorreu organizar seus sacerdotes em grupos para formar-se melhor e ajudar-se e animar-se à santidade. Para este santo su más importante labor como obispo era tratar de que sus sacerdotes llegaran a la santidad. Fue obispo de Vercelli por 28 años.
Una de sus grandes preocupaciones era instruir al pueblo en religión. Y él mismo iba de parroquia en parroquia instruyendo a los feligreses.
En aquellos tiempos se estaba extendiendo una terrible herejía llamada Arrianismo, que enseñaba que Cristo no era Dios. Los más grandes santos de la época se opusieron a tan tremendo error, pero el jefe de gobierno, llamado Constancio, la apoyaba. Hicieron entonces una reunión de obispos en Milán, para discutir el asunto, pero Eusebio al darse cuenta de que el ejercito del emperador iba a obligarlos a decir lo que él no aceptaba, no quiso asistir. Constancio le ordenó que se hiciera presente, y el santo le avisó que iría, pero que no aceptaría firmar ningún error. Y así lo hizo. A pesar de que hereje emperador lo amenazó con la muerte, él no quiso aceptar el que Jesucristo no sea Dios, por esto fue desterrado.
Fue llevado encadenado hasta Palestina y encerrado en u cuartucho miserable. Los herejes lo arrastraron por las calles y lo insultaron, pero él seguía proclamando que Jesucristo sí es Dios. En una carta suya cuenta los espantosos sufrimientos que tuvo que padecer por permanecer fiel a su santa religión, y expresa su deseo de poder morir sufriendo por el Reino de Dios.
Al morir Constancio, su sucesor decretó la libertad de Eusebio y éste pudo volver a su amada diócesis de Vercelli. San Jerónimo dice que toda la ciudad sintió enorme alegría por su llegada y que su vuelta fue como el termino de un tiempo de luto y dolor.
EL resto de su vida lo empleó junto con grandes santos como San Atanasio y San Hilario en atacar y acabar la herejía de los arrianos, y en propagar por todas partes la santa religión. Murió el 1 de agosto del año 371.
La Iglesia lo considera mártir, no porque haya muerto martirizado, sino porque en sus tiempos de prisión tuvo que soportar sufrimientos horrorosos, y los supo sobrellevar con gran valentía.
El repetía: " Puedo equivocarme en muchas cosas, pero jamás quiero dejar de pertenecer a la verdadera religión".
¡Felicidades a quienes lleven este nombre!

Ceferino (Zeferino) Giménez Malla, Beato
Um cigano nos altares, 2 de Agosto

Mártir

Martirologio Romano: En la misma ciudad, beato Ceferino Giménez Malla, mártir de raza gitana. Se dedicó a promover la paz y la concordia entre su pueblo y los pueblos vecinos. En la persecución ya citada, al ver a un sacerdote arrastrado por las calles por las milicias populares y salir en su defensa, le detuvieron y, finalmente, conducido al cementerio, fue fusilado, con el rosario en sus manos, consumando así su peregrinación por la tierra (1936).

Un día apareció en la fachada del Vaticano el cuadro de un Santo del todo excepcional. Nunca se había visto uno semejante. Y el Papa lo declaraba Beato, digno de los altares y presentado a la veneración de los fieles como ejemplo de vida cristiana...
Todos se decían al ver sus estampas:
- Pero, ¿quién es ese tratante de ganado, agarrado al cordel de un caballo?
Y la respuesta dejaba perplejo a cualquiera:
- Pues, eso: un hombre --gitano para más señas, llamado Ceferino Jiménez, con el sobrenombre de Pelé-- que no tuvo otro oficio que el de tratante de ganado, que era analfabeto, que llevó siempre una vida honesta y piadosa, y que al fin murió mártir al derramar su sangre por Jesucristo.
¡Quién iba a decir que un gitano iba a subir a los altares! Y es que la fama del pueblo gitano, desparramado por toda Europa, es la de un pueblo segregado, malquerido, inadaptado e inaceptado en la sociedad. Porque, ya se sabe, el gitano es nómada, con mala fama siempre. ¡Cuidado con fiarse de un gitano!... Eso, lo que dice la gente. Por algo con Hitler paraban todos en las cámaras de gas...
Pero viene ahora la autoridad suprema de la Iglesia, nos pone la imagen de Pelé ante los ojos, y nos dice todo lo contrario:
- Este gitano, el hombre más honesto. Este gitano, un cristiano santo. Este gitano, un mártir glorioso. Este gitano, un modelo para todos...
Pelé, el simpático gitano Pelé, ha de ser llamado desde ahora el Beato Ceferino Jiménez.
Ceferino es español, nacido en Cataluña, pero pasará su vida en Barbastro, donde morirá por Jesucristo en 1936 bajo el dominio rojo, entre la legión de los llamados Mártires de Barbastro.
Gitano de pura raza, sus costumbres son siempre gitanas. Cristiano, porque sus padres se cuidaron de bautizarlo. Pero a los dieciocho años se casa sin más, y a la gitana, con Teresa, aunque años después se casará muy santamente por la Iglesia. Vive nómada, como buen gitano, por todos los pueblos de la región catalano-aragonesa. Le gustan las fiestas, el baile, la música, y gastarse de cuando en cuando algo de sus ahorrillos en las corridas de los toros.
No va a ninguna escuela, y será siempre analfabeto. Pero es inteligente y muy honesto. Al no tener hijos del matrimonio, adopta una sobrina de Teresa y a la que tendrá siempre como hija verdadera.
Tratante de caballos, mulos y burros, se muestra un negociante experto. Se le ofrece una compra de ganado en la vecina Francia, le sale redonda la operación, la repite más de una vez, y Ceferino se convierte en un hombre acomodado, que se puede comprar una casa en plena ciudad de Barbastro. Puede vestir elegante, y Teresa lucir las mejores mantillas, aretes y collares.
Ceferino es incapaz de hacer una trampa en el negocio. Y, sin embargo, un día es denunciado por ladrón y apresado. Se le procesa, pero un abogado, que conoce su honestidad, logra sacarlo de la cárcel, y Ceferino se granjea todos los respetos al ser reconocida su inocencia. El juez lo despidió del tribunal diciendo seriamente:
- Éste no es un ladrón. Éste es San Ceferino González, Patrono de los gitanos.
Lo curioso es que el juez hablaba en serio y resultó profeta...
En las riñas y peleas de los gitanos, Ceferino es el que sabe poner siempre la paz...
Cuando enviuda a los sesenta años, Ceferino acrecienta su piedad. Cada mañana asiste a la Misa y recibe la Comunión en la Iglesia de los Misioneros Claretianos, con los que un compartirá la gloria del martirio y el honor de los altares. Nunca deja la Hora Santa de los Jueves Eucarísticos en la misma iglesia. Es también de los primeros en formar dentro de la Adoración Nocturna instalada por el Obispo en la Iglesia Catedral. Ingresa en la Orden Tercera de San Francisco, pertenece a las Conferencias de San Vicente de Paúl y derrama su caridad con los pobres.
Es analfabeto, pero se sabe de memoria las historias de la Biblia y las narra a los niños gitanos, a los que enseña también, con un candor y piedad entrañables, a respetar los pajaritos y cuidar las flores...
Ya lo vemos: un hombre lleno de piedad con Dios y un apóstol entre los de su raza gitana.
Al estallar la revolución marxista en Julio de 1936, y cuando las cárceles rebosan de presos, Ceferino se enfrenta a unos revolucionarios en plena calle porque están maltratando a un sacerdote:
- ¡Virgen Santísima! ¡Tantos hombres armados contra un sacerdote indefenso!
Lo detienen entonces a él, le registran los bolsillos y le encuentran el rosario. ¡A la cárcel sin más!... Uno de los jefes revolucionarios lo quiere salvar:
- ¡Deja ese rosario y esas tonterías con tus fa-natismos, y yo te saco de aquí!
- ¡Gracias! Pero yo moriré con mi rosario...
Y el día dos de agosto, a mitad de la noche, era sacado de la cárcel con un grupo de veinte presos más. Entre ellos, los tres Superiores del Seminario Claretiano, cuya iglesia frecuentaba. Ceferino lanza por el camino el grito de ¡Viva Cristo Rey!, el mismo grito con que pocos días más tarde atronarán las calles los jóvenes Misioneros Claretianos. Y gritando ¡Viva Cristo Rey! cayó bajo las balas.
Hoy, está en los altares, con el santo Obispo Monseñor Asensio y con los 51 Beatos Misioneros Claretianos. Ceferino Jiménez, el simpático Pelé, primer gitano con santidad reconocida por la Iglesia. El que nos dice que hasta el hombre más marginado de la sociedad puede ser un santo de mucha categoría... .
Beatificado el4 de mayo de 1997, en Roma, por S.S. Juan Pablo II

Pedro Julián Eymard, Santo
Fundador da Congregação do Santíssimo Sacramento, 2 de Agosto

Fundador de la Congregación del Santísimo Sacramento

Martirologio Romano: San Pedro Julián Eymard, presbítero, el cual fue primeramente sacerdote diocesano y después miembro de la Compañía de María. Adorador eximio del Misterio eucarístico, fundó nuevas congregaciones, una de clérigos y otra de mujeres, para fomentar y difundir la piedad hacia el Santísimo Sacramento. Murió en la aldea La Mure, cerca de Grenoble, en Francia, donde había nacido (1868).

Nació en La Mure, al este de Francia, por donde poco antes (1799) había pasado el papa Pío VI, prisionero del Directorio -órgano ejecutivo del gobierno republicano francés desde el 1795-, dando bendiciones, y poco después (1815) pasó también Napoleón, el fugado de la isla de Elba, con cantos bélicos triunfales. Pedro fue hijo de un labrador arruinado que cambió el oficio por el de afilador ambulante -de algo hay que vivir- y contrajo segundas nupcias con una buena mujer de pueblo que le dio a Pedro nacido entre hermanastros.
La familia no le facilita realizar su vocación religiosa; piensan que ellos son suficientemente pobres y no están para muchos dispendios, que es imposible prescindir de la ayuda que el hijo debe reportar al peculio familiar y afirman que también se puede agradar a Dios sin necesidad de buscar situaciones extremas. Pedro él es terco en su deseo. A escondidas va alternando el oficio de afilador con estudios ocultos.
El P. Guibert -futuro cardenal de París, ahora sólo un sacerdote joven-, ha pasado por el pueblo cuando Pedro tiene ya dieciocho años y, conociendo las delicadezas de Pedro con la Virgen María, avivó el incendio interior facilitando que el chico pudiera entrar en el noviciado de María Inmaculada de Marsella; pero una enfermedad lo puso al borde de la muerte y debió regresar a su casa.
Recuperada la salud, entró por fin en el seminario de Grenoble y recibió la ordenación sacerdotal en el año 1834. Es Cura de pueblo, estuvo en las parroquias de Chatte como coadjutor y como párroco rural en Montereynard; pero se muestra inquieto, como en búsqueda continua de algo que aún no sabe. Entró en contacto con el Cura de Ars y arraigó entre ellos una fuerte amistad. Llegó a entrar en el noviciado de los maristas de Marsella haciéndose miembro de la Sociedad de María; lo hacen director del colegio de Belley, Superior Provincial, Director de la Tercera Orden de María en Marsella, ciudad tan revuelta por las desatadas pasiones de la primera mitad del siglo XIX. Ejerce un intenso y amplio apostolado en la ciudad preferentemente entre los presos, enfermos y obreros. Con la señorita Jaricot funda un instituto que luego asumiría la Santa Sede como la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe.
En un ambiente impregnado de utilitarismo, que se propone endiosar la razón y que rezuma anticlericalismo por todos los poros, llegando al desprecio de lo sobrenatural, Pedro se ha pronunciado por lo que el mundo juzga despreciable, nada práctico y cosa propia de otra época perteneciente al decrépito pasado.
Consultando a sus superiores previamente y al papa Pío IX después, funda la Congregación del Santísimo Sacramento que tiene como fin la adoración continua y permanente el Señor presente en la Eucaristía; para ello hace falta contar con sacerdotes piadosos, llenos de fe y deseosos de adorar con hambre de reparación. Y a ello se dedica. No le es difícil sólo por el ambiente laico propiciado desde lo más alto del Imperio como una de las consecuencias de la Restauración; también le llegaron primero los cansancios y aburrimientos de los que pensaron que aquello era una cosa más, probablemente pasajera y sin mucha entidad; luego vinieron las incomprensiones de los buenos; después la terrible y frecuente plaga entre los clérigos de los celos que, como sucede casi siempre, terminaron en traiciones y calumnias.
Pero hace falta -piensa Pedro- instruir a la gente con verdadera doctrina porque la ignorancia es el principal de los males que está comprometiendo la fe, la piedad, la vida cristiana, la política y la vida social, permitiendo la manipulación de los ignorantes. Piensa que es preciso ocupar todos los púlpitos de las iglesias, sacar a Jesús Sacramentado del Sagrario, pero no como una momia, sino vivo, resucitado, presente y real. Hay que desempolvar la fe en Cristo Salvador presente en la Eucaristía; peregrino de ella, quemará sus energías por toda Francia, dejando tras sí asociaciones de sacerdotes, religiosas, hombres y mujeres seglares que tengan como finalidad exclusiva la adoración permanente a y agradecida al Señor Sacramentado.
Así quedaron sentadas las bases para los futuros Congresos Eucarísticos el primero de los cuales tuvo lugar en Lila, en 1881, organizado por la antigua religiosa de la Congregación del Santísimo Sacramento, Señorita Tamisier, cuando él ya estaba en el Cielo.
Su actividad fue nada llamativa ni sorprendente, no llevó el marchamo de lo cultural ni el ribete de lo social; incomprensible, sí, para un mundo bastante cegato; pero que va al núcleo de toda otra posible y saludable actividad porque señala la primacía del orden sobrenatural.
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Alfreda, Santa
Princesa, 2 de Agosto

Princesa
Agosto 2

Etimologicamente significa “ pacífica”. Vem da língua grega.
Marcado por impressões contraditórias, pode ocorrer que, para salvaguardar uma alegria de coração, se tenha a audácia de dizer-se uma e outra vez:"¡Não deixes que minhas trevas me falem!".
Alfreda. Há um santo Alfredo no dia 15 de Agosto. Era um monge beneditino de Corvey, na Saxónia.
Foi amigo de Luís o Germânico e conseguiu a paz entre os diversos estados carolíngios.
Fundou abadias e mosteiros e uma catedral levantada em honra da Virgem Maria.
Hoje é santa Alfreda. Não era seu nome propriamente dito, mas sim Eteldrita. Era princesa de sangue.
Havia nascido no século VIII em Inglaterra, onde seu pai Offa era o rei de Mercia.
Se viu envolvida, sem culpa sua, numa situação política pouco agradável.
Seu prometido era Etelberto, rei da Inglaterra oriental.
O rei Offa, em lugar de interessar-se pelo futuro de sua filha, mirava com atenção o reino de seu futuro genro.
Um dia, em 793, o rei Offa mandou que assassinassem a Etelberto.
Sua filha, ferida no mais profundo de seus sentimentos, se encerrou num mosteiro beneditino de Croyland.
Nele viveu nada menos que por espaço de 40 anos em oração e penitência.
Morreu em 834. Desde sua moeste, seu nome vai unido ao de seu prometido.

¡Felicidades a quem leve este nome!

http://es.catholic.net/santoral

Recolha, transcrição e tradução (incompleta) através de Windows Live Writer, por António Fonseca