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sexta-feira, 11 de setembro de 2009

PAFNUCIO, Santo (e outros) – 11 de Setembro

Pafnucio, Santo
Bispo de Tebaida, 11 de Setembro

Bispo de Tebaida

Foi um dos anacoretas de sua época. Vivia das verduras que dava a terra, água, um pouco de sal e pouco mais. Compartilhava consigo mesmo a solidão do deserto. A oração e a penitência eram seu principal modo de empregar o tempo. À sua gruta acudiam as gentes a receber conselho, escutar o que aprendia do Espírito com suas orações e a contrastar a vida com o estilo do Evangelho.
Se vió obligado a dejar la soledad contra su gusto porque fue nombrado obispo de Tebaida. Por defender a Cristo sufrió persecución, le amputaron una pierna y le vaciaron un ojo cuya órbita desocupada, según cuenta la historia, gustaba besar con respeto y veneración el convertido emperador Constantino.
Estuvo presente en el Concilio de Nicea, donde se defendió la divinidad de Cristo y se condenó el arrianismo.
En esa ocasión, al tratarse otros temas de Iglesia, tuvo el obispo Pafnucio la ocasión de dar muestras de profunda humanidad. El hombre que venia del más duro rigor del desierto y podía exhibir en su cuerpo la marca de la persecución se mostró con un talante más amplio, abierto, moderado y transigente que los padres que no conocían la dureza de la Tebaida ni los horrores de la amenaza, ni la vejación.
Numerosos padres conciliares pretendieron imponer que los obispos, presbíteros y diáconos casados dejaran a sus esposas para ejercer el ministerio. El obispo curtido en la dura ascesis anacoreta se opuso a tal determinación haciendo que se fuera respetuoso con la disciplina de la época: autorizar el ejercicio del Orden Sacerdotal a los ya casados y no permitir casarse después de la Ordenación.

Juan Gabriel, Santo
Mártir, 11 de Setembro

Mártir
Setembro 11

Etimologicamente significa “ Deus é misericórdia”. Vem da língua hebraica.
Este jovem meditaria muitas vezes em sua vida as palavras de Jesus no Evangelho :"O que não está comigo, está contra mim, e o que não recolhe comigo, desparrama".
Sus padres eran pobres pero muy religiosos. Es ya una ventaja para que el hijo aprenda a vivir en las coordenadas del Evangelio.
Tuvieron cuatro hijos, y todos entraron la familia fundada por san Vicente de Paúl.
Una vez que le ordenaron de sacerdote, desempeñó varios cargos en la diócesis de París.
Llevado por su ilusión misionera, se embarcó para la China. Le destinaron a las altas montañas de Hou-Pei para ejercer su celo pastoral.
Cada mañana, al levantarse, le pedía a Dios la gracia del martirio. ¡Qué fe debía tener y qué arrojo!
Y su plegaria la escuchó Dios. Su martirio se prolongó un año entero.
Un joven le traicionó. Y ya fue un calvario para él ir de un sitio para otro hasta el día en que le crucificaron, 1 de septiembre de 1840.
Los jueces le pusieron una condición para lograr la libertad: profanar la cruz del Salvador.
Fue entonces cuando le escribió a sus padres estas palabras:"De los 20 cristianos arrestados conmigo, los dos tercios han apostatado públicamente".
Los verdugos lo torturaron a sus anchas y de la forma más inhumana y cruel.
Incluso cuando estaba en la cruz, le daban palizas en sus agónico cuerpo o le daban de beber sangre de perro. Supo estar siempre en las manos de Dios. Murió el 11 de septiembre de 1840.
¡Felicidades a quien lleve este nombre!

Emiliano de Vercelli, Santo
Bispo, Setembro 11

Bispo de Vercelli

Etimologicamente significa “ gentil, amável”. Vem da língua latina.
Jesus disse: Ama a Dios tu Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y toda tu fuerza. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Estos son los dos mandamientos más importantes.
¿Qué hubiera sido de la vida de los santos si no hubieran armonizado en su vida estos dos mandamientos? Nada. Seguro que hoy no se hablaría de ellos.
Emiliano era natural del Piamonte, en el norte de Italia. Hay que situarlo en el siglo V como obispo d Vercelli.
Se sabe que durante los años 502 y 503 asistió tomando parte activa en los concilios de Roma.
Los presidía el Papa san Simeón. El tema fundamental que se debatía en todas las sesiones fue el ataque contra el antipapa Lorenzo.
Este antipapa era arcipreste de la Basílica de Santa María la Mayor.
Tenía como forofos que le apoyasen, dijese lo que dijese, los herejes eutiquianos.
Cuando todo parecía imposible de solucionarse, se ve que Lorenzo se pensó las cosas mejor, teniendo su mente y su corazón en el amor a Dios y al prójimo que tenía allí presente, abdicó de sus pretensiones absurdas.
Fue el primero en reconocer la elección de san Simeón como Papa para que gobernara la Iglesia con tranquilidad.
Dicen que, para que se obrase este cambio de actitud inexplicable para sus seguidores, tuvo gran parte la mediación e influencia de Emiliano.
Murió el 11 de septiembre del año 520.
¡Felicidades a quien lleve este nombre!

Francesco Giovanni Bonifácio, Beato
Presbítero e Mártir, 11 de Setembro

Presbítero e Mártir

El 4 de octubre de 2008 fue inscrito en el libro de los beatos este sacerdote asesinado en 1946 a los 34 años, cuya causa de beatificación fue iniciada en 1957 por el entonces arzobispo de Trieste, monseñor Antonio Santin.
De 1943 a 1945, las tropas yugoslavas de Tito, en colaboración con los comunistas italianos, realizaron una obra de verdadera limpieza étnica con acciones de inaudita ferocidad. Miles de personas fueron ajusticiadas y arrojadas a las llamadas "foibas", las cavidades cársticas con una profundidad de hasta 200 metros. Los historiadores hablan de cuatro mil personas, pero los supervivientes indican un número muy superior, hasta veinte mil.
En aquella época, 350.000 italianos abandonaron Istria, Fiume y Dalmacia. Familias enteras italianas fueron masacradas. Muchos eran atados con alambres de espino a los cadáveres y arrojados vivos a los precipicios. Fueron al menos 50 los sacerdotes asesinados por las tropas comunistas de Tito.
Sólo en la "foiba" de Basovizza, a pocos kilómetros de Trieste, una de las pocas que quedaron en territorio italiano, se han encontrado cuatrocientos metros cúbicos de cadáveres.
Durante decenios, esta barbarie se mantuvo cubierta por el silencio, mientras que en los años noventa aumentó la atención sobre el tema hasta que el Parlamento italiano, con una ley de 2004, instituyó el "Día del Recuerdo", para conservar la memoria de la tragedia de las "foibe".
En ese clima de terror civil llevado adelante a menudo con el instrumento de la persecución religiosa, el padre Bonifacio llevaba consuelo a la gente de las colinas entre Buie y Grisignana, en Croacia, y reunía a los jóvenes, dando vida a una Acción Católica local.
Nacido en Pirano, Istria, en 1912, de una familia humilde y profundamente cristiana, y segundo de siete hijos, Francesco recibió la ordenación sacerdotal el 27 de diciembre de 1936, en la catedral de San Justo en Trieste.
Tras un primer encargo en Cittanova, asumió la responsabilidad de la parroquia de Villa Gardosi, que atendía a diversas aldeas esparcidas por la zona de Buie, sin electricidad. Don Francesco se hizo amar enseguida, promoviendo numerosas actividades, visitando a las familias, a los enfermos, y donando lo poco que tenía a los pobres.
Su empeño lo convirtió en un sacerdote demasiado incómodo para la propaganda antirreligiosa de la Yugoslavia de entonces, pero a pesar de las intimidaciones prosiguió hasta el final por su camino.
La tarde del 11 de septiembre de 1946 don Francesco estaba regresando a su casa desde Grisignana. Fue detenido por dos hombres de la guardia popular. Quien los vio, contó que desaparecieron en el bosque.
Su hermano, que lo buscó inmediatamente, fue encarcelado con la acusación de contar falsedades. El asunto no se conoció durante años, hasta que un director teatral logró contactar a uno de los guardias populares que habían detenido a don Bonifacio.
Éste contó que el sacerdote fue metido en un coche, desnudado, golpeado con una piedra en la cara y rematado con dos cuchilladas antes de ser arrojado en una "foiba". Desde entonces sus restos no han sido encontrados.
El hermano del beato, Giovanni Bonifacio, afirmó en una entrevista a Radio Vaticano que el presbítero “era un sacerdote que vivía el Evangelio con la gente”, “siempre en movimiento: entre los enfermos, enseñando catecismo, siempre dando vueltas por los pueblos”.
“Cuando se lo llevaron, la gente lo supo en seguida, porque tocaron las campanas”, recordó. “Por desgracia, nunca le soltaron. Después supe algo, también cómo le mataron. Pero nunca sentí odio alguno hacia los que le hicieron daño a mi hermano... ¡Aún ahora les perdonamos!”.
“Mi hermano -añadió- fue el primero en perdonar
, precisamente cuando lo mataban. Él ya estaba preparado para el martirio”.

 

http://es.catholic.net/santoral

 

Recolha, transcrição e tradução incompleta de António Fonseca