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sábado, 11 de dezembro de 2010

Nº 1213–11 DE DEZEMBRO DE 2010 - SANTOS DO DIA

 

SÃO DÂMASO

Papa (384)

Dámaso I, Santo

Dâmaso I, Santo

XXXVII Pontífice

Ocupou a Sé de Roma de 366 a 384. Foi natural, ou pelo menos originário , da antiga Hispânia. O Livro pontifical, não muito posterior, dá-o como hispanus, e André de Resende, firmado num velho código, diz que era vimaranense. seu pai, e uma irmão ao menos, Santa Irene, viveram também em Roma. Lá erigiu ele a basílica a S. Lourenço, que recebeu o cognome de in Dâmaso. Mas ele é sobretudo conhecido por “Papa das Catacumbas”. Citam-se muito as suas inscrições, que redigiu e mandou colocar , assinalando os numerosos mártires cristãos. Devido a esta benemerência, o papa Dâmaso, 37º da tradição apostólica, poderia ser chamado o primeiro cultor da arqueologia cristã. Depois do édito de Constantino de 313, que dava aos cristãos liberdade de culto, era natural que fosse sentido o desejo de construir igrejas ao ar livre, abandonando os antigos e sombrios lugares de culto que, despojados das relíquias, depressa viriam a cair em ruína. O Papa Dâmaso , eleito não sem contraste em 366, dedicou boa parte dos seus cuidados à catacumbas. teve naturalmente de fazer obras de consolidação e adaptação, alertando em vários locais a antiga disposição dos túmulos; mas impedindo os efeitos irreparáveis do abandono completo. Poder-se-ia dizer que ele tinha inclinação romântica para as antigas memórias: escavando, procurando e identificando os túmulos dos Mártires, marcava-os com epígrafes poéticas, sendo homem culto e escritor de certa elegância.

Dámaso I, Santo

Os seus adversários (quem é que os não tem?) rumorejavam precisamente que os seus versos «afagavam os ouvidos das matronas». Isto por a sua eleição ter sido bem vista pelo patriarcado romano, mesmo por aquele que ainda era pagão. Da parte das senhoras nobres não lhe faltou, por isso,. ajuda na sua obra de artista. Se nos recordarmos que no seu tempo era bispo de Milão o grande Santo Ambrósio, e que S. Jerónimo punha a sua formidável inteligência ao serviço da Igreja, parece que o papa Dâmaso vivia quase escondido dentro das Catacumbas, a compor as suas estudadas e poéticas epígrafes. Mas não era assim, porque, do mesmo modo que a sua ação apostólica era guiada por alto sentido de responsabilidade, também o seu pontificado consolidou cada vez mais a posição e autoridade da Igreja Romana. Sendo ele Papa, chegou quase a extinguir.-se a heresia ariana. O Imperador Teodósio, se não encontrou nele um indomável mestre de moral como Santo Ambrósio, encontrou um Papa que afirmou sempre, com serena firmeza, «a autoridade da Sé Apostólica». Esta expressão, que depois se tornou tradicional , foi cunhada precisamente quando ele era papa e sobre a cátedra de S. Pedro se sentava com exemplar dignidade e com sabedoria de largo alcance. Foi ele, o Papa Dâmaso, que ordenou a S. Jerónimo a tradução latina e a revisão da Bíblia. Em Roma, conseguiu separar Estado e Paganismo. A sua obra foi paciente e oculta , mas não medíocre nem definhante. Soube ligar à Sé apostólica todas as Igrejas e obteve do poder civil o maior respeito. O Império romano tinha-ser já dividido em dois, e a Roma, centro da nova vida religiosa, opunha-se muitas vezes Constantinopla, onde o Imperador do oriente julgava poder transformar o seu trono em cátedra de teologia,. O Papa Dâmaso, com discrição mas com firmeza, fez que se compreendesse que a «Sé Apostólica», era uma só. Por esta Sé, os mártires, de quem ele honrava as memórias, tinham enfrentado morte gloriosa, afirmando, diante dos representantes do Império, a soberania do espiritual acima do temporal. Dâmaso sentia-se, portanto,. intérprete daqueles mártires, a começar em S. Pedro para acabar no mais obscuro, de quem  ele muitas vezes não encontrava senão um nome, marcado por uma cruz e uma palma. Na chamada Cripta dos Papas, por ele explorada nas Catacumbas de S. Calisto, no fim duma longa inscrição, escreveu: «Aqui eu, Dâmaso, desejaria mandar sepultar , os meus restos, mas tenho medo de perturbar as piedosas cinzas dos Santos». Humildade e discrição dum Papa verdadeiramente santo, que de facto preparou para si a sepultura longe, num local solitário, à margem da Via Ardeatina.

SÃO DANIEL, Estilista

(409-493)

Daniel el Estilita, Santo

Daniel el Estilita, Santo

Si se exceptúa al primero y más grande de todos los estilistas, San Simeón, el más famoso de ese grupo de santos es San Daniel.
Sus padres, que habían rogado a Dios que les concediese un hijo, le consagraron a El desde antes de su nacimiento. Daniel nació en Martha, cerca de Samosata.
A los doce años, ingresó en un monasterio de los alrededores y a los trece tomó el hábito. El abad del monasterio llevó a Daniel por compañero en un viaje a Antioquía. Al pasar por Telenissae, visitaron a San Simeón en su columna. Este ordenó a Daniel que se acercase, le dió su bendición y le predijo que sufriría mucho por Jesucristo. A la muerte del abad, ocurrida poco después, Daniel fue elegido para sucederle pero se negó a aceptar el cargo y fue nuevamente a visitar a San Simeón. Después de pasar dos semanas en el monasterio próximo a la columna de San Simeón, Daniel emprendió una peregrinación a Tierra Santa, pero, como la guerra le impidiesen proseguir, se dirigió a Constantinopla.Ahí pasó una semana en la iglesia de San Miguel extra muros, y después, se construyó una ermita en un templo abandonado de Filémpora, donde pasó nueve años, bajo la protección del patriarca San Anatolio.
Finalmente, Daniel se decidió a imitar el género de vida de San Simeón.
San Simeón había legado su túnica al emperador León I, pero como su discípulo Sergio, encargado de hacer llegar la prenda a su destinatario, no obtuvo audiencia del emperador, regaló la túnica a San Daniel. Este eligió un sitio sobre el Bósforo, a unos cuantos kilómetros de la ciudad, y se instaló en una ancha columna que un amigo le había mandado construir. Como el santo hubiese estado a punto de perecer de frío una noche, el emperador le construyó más tarde una columna más alta y mejor, en realidad eran dos columnas unidas con varillas, y en la plataforma superior rodeada por una balaustrada, había una especie de refugio.
Aunque en la región abundaban los vientos helados, San Daniel vivió en su columna hasta los ochenta y cuatro años. La ordenación sacerdotal de Daniel tuvo lugar ahí mismo. En efecto, San Genadio, patriarca de Constantinopla, leyó las oraciones desde abajo, en seguida subió a la columna, probablemente para imponerle las manos, aunque las crónicas dicen simplemente que subió para darle la comunión. San Daniel no quería recibir la ordenación y por ello no bajó de la columna en esa ocasión. El año 465, un incendio destruyó ocho de los barrios de Constantinopla. San Daniel había predicho la catástrofe y había aconsejado al patriarca y al emperador que se hiciesen oraciones públicas dos veces por semana, pero éstos no habían creído la profecía. Al cumplirse el vaticinio, todo el pueblo acudió a la columna de San Daniel, quien extendió los brazos hacia el cielo y oró por la multitud. El emperador León, que tenía gran veneración por el santo, iba a visitarle con frecuencia. Cuando el rey de los lazios de Cólquide llegó a renovar su alianza con los romanos, León I le llevó a visitar a San Daniel, a quien consideraba como una de las maravillas del imperio. Sin embargo, no todos respetaban al santo. En efecto, algunos hombres "que solían frecuentar a las prostitutas", enviaron a una mujer de mala vida llamada Basiana, para tentar a San Daniel. La tentativa fracasó, pero Basiana afirmó que había tenido éxito, hasta que, enredada en sus propios embustes, confesó públicamente la verdad y delató a los que la habían enviado. León I murió el año 474. Zenón que le sucedió en ese mismo año, tenía tanta confianza como él en la prudencia y virtud de San Daniel. Basilisco, hermano de la reina viuda Verina, usurpó el trono y se declaró protector de los herejes eutiquianos. Acacio, patriarca de Constantinopla, mandó informar a San Daniel sobre la actitud del usurpador. Por su parte, Basilisco se quejó ante el santo de que Acacio estaba tramando una rebelión contra él. San Daniel replicó que Dios iba a derribarle de su trono y pronunció tales invectivas contra el usurpador, que el mensajero no se atrevió a comunicárselas de palabra y rogó al santo que las escribiese y sellase la carta. El patriarca mandó pedir en dos ocasiones a San Daniel que acudiese en auxilio de la iglesia. Finalmente, el santo descendió de su columna "con dificultad, porque le dolían los pies", y fue acogido con gran gozo por el pueblo. Basilisco, asustado ante la actitud de la muchedumbre, se retiró a un palacio que tenía en el campo. San Daniel fue a verle allá. Como apenas podía caminar por falta de práctica, fue transportado en una silla de manos, escoltado por el pueblo.
Alguien comentó, para burlarse del santo, que parecía un cónsul. Los guardias de palacio impidieron la entrada a San Daniel, alegó que él era "simplemente un soldado", y prometió que dejaría de favorecer a los herejes. San Daniel le reprendió ásperamente por los desórdenes que había provocado y retornó a su columna. Ahí vivió todavía muchos años, observando los acontecimientos del mundo que se extendía a sus pies y ejerciendo gran influencia en la turbulencia histórica de Constantinopla. Zenón volvió de Isauria con su ejército veinte meses más tarde y Basilisco emprendió la fuga. Una de las primeras cosas que hizo el emperador fue visitar a San Daniel, quien había predicho su destierro y reencumbramiento.
A los ochenta y cuatro años, San Daniel comunicó su testamento a sus amigos y discípulos. Se trataba de un documento brevísimo, lleno de un amable espíritu de caridad y cariño, en el que el santo exponía sucintamente los deberes del hombre. Después de celebrar por última vez los sagrados misterios a media hora en su columna, San Daniel comprendió que Dios ya lo llamaba. Inmediatamente mandó traer al patriarca Eufemio. La muerte del santo ocurrió el año 493. Fue sepultado al pie de la columna en que había vivido treinta y tres años.

(Estilita: 1. adj. Dicho de un anacoreta: Que por mayor austeridad vivía sobre una columna. U. t. c. s.)

 

BEATOS SÃO MARTINHO DE NICOLAU e

MELCHIOR DE SANTO AGOSTINHO

Mártires (1632)

 

Entre os Servos de Deus que João Paulo II elevou às honras da beatificação no dia 23 de Abril de 1989, contam-se os mártires Martinho de S. Nicolau e Melchior de Santo Agostinho. O primeiro nasceu em Saragoça (Espanha) provavelmente a 8 de Dezembro de 1598, filho duma família nobre de Aragão. A 30 de Abril de 1618, Martinho, renunciando a um futuro glorioso, entrou no convento dos Agostinianos Recolectos e fez a profissão religiosa no dia 1 de Maio do ano seguinte, no mosteiro da sua terra natal. Em 1622, embarcou para as Filipinas e, durante uma paragem no México, foi ordenado sacerdote. O amor ao recolhimento e à oração despertou a atenção dos Superiores, que o nomearam Mestre de noviços no convento de São Nicolau, em Manila. O seu primeiro biógrafo diz que «era um anacoreta na penitência, um homem mais celestial do que humano, um prodígio de santidade». Dedicava-se sobretudo ao apostolado entre os doentes e os moribundos. O seu grande desejo era derramar o próprio sangue por Cristo e, várias vezes, ofereceu-se para as missões no Japão, ali chegando em 1629, onde foi martirizado, em Nagasáqui, no dia 11 de dezembro de 1632. O padre Melchior de Santo Agostinho nasceu em Granada (Espanha) em 1599. Órfão de pai e mãe, foi acolhido pelos Agostinianos Recolectos, no convento de Albaicin. Recebeu o hábito religioso a 25 de Março de 1617 e no ano seguinte fez os votos de pobreza, castidade e obediências. Em 1621, embarcou, com 19 companheiros da Ordem, para as Filipinas. Também ele foi ordenado na cidade do México. «Homem de preclara inteligência e singular memória». Falava diversos idiomas, foi orador exímio e Superior de diversos conventos nas Filipinas. Nutria grande desejo de trabalhar no Japão e de derramar ali o seu sangue e, por isso, como Martinho, ofereceu-se como voluntário para a missão. Chegou ao japão a 4 de Setembro de 1632, iniciando o seu apostolado junto dos cristãos que se escondiam, fugindo da perseguição. Pouco mais de três meses lhe restavam de vida. De facto, foi preso com o Padre Martinho e com ele deu a vida por Jesus Cristo. AAS 82 (1990) 1376-8; L’OSS. ROPM. 30.4.1989.

• Fidel, Santo
Dezembro 11 Presbítero,

Joven mercader oriental que en su visita a Mérida conoció circunstancialmente a su tío carnal Paulo. Se consagra a Dios recibiendo la tonsura, diaconado y presbiterado, hasta llegar a la plenitud del sacerdocio. Tal dignidad nunca fue obstáculo para asistir y servir al anciano antecesor.
Fue educado a la sombra del Altísimo llegando en pocos años a dominar las disciplinas eclesiásticas y sagradas letras. Hombre de gran santidad, caridad, paciencia y humildad para todos, especialmente para todo el clero. Fue perseguido persistentemente por sus enemigos. Varón espiritual y cultual.

• Paulo de Mérida, Santo
Dezembro 11 bispo,

Con él comienza la época de oro del episcopado emeritense según nos consta por la obra "Vitas Sanctorum Patrum Emeritensium". De origen griego y médico de profesión llega a Mérida. Varón virtuoso, que se distinguió por su humildad y mansedumbre.
Fue consagrado obispo para la sede emeritense a la que le proporcionó un periodo de tranquilidad. Como agradecimiento de la intervención quirúrgica de una matrona le declaran único heredero de sus bienes. Antes de retirarse al cenobio de Santa Eulalia, puso como sucesor suyo en la sede episcopal a su sobrino Fidel.

• Madre Maravilla de Jesús, Santa
Dezembro 11 Virgem, Carmelita Descalça,

Madre Maravilla de Jesús, Santa

Madre Maravilla de Jesús, Santa

Nació en Madrid el 4 de noviembre de 1891. Desde su infancia deseó consagrarse a Dios y dedicó su juventud a ayudar a los necesitados. Atraída por la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz, y movida por su amor a la Virgen María, ingresó en el Carmelo de El Escorial el 12 de octubre de 1919.
En 1924 fundó un monasterio de Carmelitas Descalzas en El Cerro de los Ángeles, centro geográfico de la península, junto al monumento del Corazón de Jesús, como lugar de oración y de inmolación por la Iglesia y por España.
Durante la persecución religiosa la Madre Maravillas brilló por su espíritu de reparación, fortaleza, serenidad y confianza en el Señor. Bajo el signo de la fidelidad a Santa Teresa fundó otros diez Carmelos recuperando lugares de tradición teresiano-sanjuanista. Priora durante largos años, enseñó a sus hermanas con el testimonio de sus virtudes y se distinguió por su vida mística, ardor apostólico y por la bondad unida a la firmeza ante quienes la tenían por verdadera madre. Murió en el Carmelo de La Aldehuela, el 11 de diciembre de 1974, expresando “¡Qué felicidad morir Carmelita!”.
Fue beatificada por vuestra Santidad el 10 de mayo de 1998.
Canonizada por el Papa Juan Pablo II el 4 de mayo, 2003
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Consulta también Madre Maravillas de Jesús

• Hugolino Magalotti, Beato
Dezembro 11 Ermitão,

Hugolino Magalotti, Beato

Hugolino Magalotti, Beato

Ermitaño de la Tercera Orden

Hugolino Magalotti nació en Camerino, en las Marcas, de noble y antigua familia. Pronto quedó huérfano de madre y no mucho después también de padre.
Todavía joven se mostró inclinado a la piedad y a la lectura de los libros santos. Habiéndose integrado a la Orden Franciscana Seglar, distribuyó entre los pobres todas sus pertenencias y se retiró a la vida eremítica. Su vida fue probada por violentas tentaciones y apariciones monstruosas y su nombre se hizo famoso por los prodigios, de modo que muchas veces tuvo que cambiar de eremitorio para esconderse del continuo ir y venir de los curiosos.
De tanto en tanto solía ir al vecino monasterio de Riosacro para recibir los sacramentos. Su lecho habitual era una tabla desnuda, sobre la cual tomaba el descanso.
El primer eremitorio de Hugolino fue en las faldas del Monte Ragnolo, no lejos de las fuentes del río Tenna. Lo debió abandonar porque gente de toda condición, especialmente enfermos del alma y del cuerpo iban a él para escuchar su palabra inspirada, para encomendarse a sus oraciones, para pedir ayuda en sus necesidades. Los prodigios hicieron célebre y venerado su nombre desde los primeros años de su vida eremítica. Pedro de Brunfort, tullido desde su infancia, con mucho trabajo logró llegarse a sus pies, él lo bendijo y lo curó inmediatamente. Una pobre mujer, asaltada por dolores agudos y por convulsiones, estaba en peligro de muerte. Fue llevada a donde el ermitaño, quien oró y la paciente se vio libre de todo sufrimiento.
Hugolino decidió cambiar de vivienda para evitar también allí nuevas peregrinaciones. Pasó la cima del monte Ragnolo, bajó hacia la parte opuesta y se estableció en una localidad rodeada de rocas y de añosas hayas en las cercanías de Fiegni. En su nuevo retiro Hugolino intensificó la vida de penitencia y de íntima unión con Dios. También allí sufrió nuevos asaltos de parte del demonio, que una noche intentó sacarlo fuera de su eremitorio. Nuevas peregrinaciones de devotos acudían a él para obtener alivio en sus necesidades espirituales y materiales. Son célebres dos prodigios realizados por él en el nuevo eremitorio. Con la oración hizo brotar del monte una fuente de agua limpia que todavía hoy es utilizada por sus devotos.
Consumido por las abstinencias y por la penitencias, bajo el peso de los años, Hugolino sintió que estaba por llegar su última hora. Se preparó a la venida de la hermana muerte recibiendo devotamente los santos sacramentos. Amorosamente asistido por algunos devotos y un sacerdote del vecino monasterio de Riosacro, acostado sobre la desnuda tabla que por tantos años le había servido de lecho, entregó su alma a Dios. Era el 11 de diciembre de 1373. La constante veneración tributada a sus reliquias y los milagros que hicieron glorioso su sepulcro, movieron al papa Pío IX a aprobar su culto el 4 de diciembre de 1856.

• Pilar Villalonga Villalba
Dezembro 11 Mártir,

Pilar Villalonga Villalba

Pilar Villalonga Villalba

Soltera, nacida en Valencia el 22 de Enero de 1891
Llevó siempre una vida espiritual intensa, que se manifestó en su actuación pública al servicio de la Iglesia a través de asociaciones católicas.
Murió el 11 de Diciembre de 1936 en el lugar llamado el Saler, cerca de Valencia, en España, virgen y mártir, la cual, durante la persecución religiosa, con su martirio siguió las huellas de Cristo.
Para ver más sobre los 233 mártires en España haz "click"
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• Jerónimo Ranuzzi, Beato
Dezembro 11 Presbítero,

Jerónimo Ranuzzi, Beato

Jerónimo Ranuzzi, Beato

BEATO JERÓNIMO DE LA CIUDAD DE "SANT´ANGELO IN VADO"

El Beato Jerónimo nació a principios del siglo XV en la ciudad de "Sant´Angelo in Vado", Italia.
A temprana edad vistió el hábito de los Siervos de María en el convento de su ciudad natal, del que, por breve tiempo, debió ausentarse para llevar a cabo sus estudios.
Ordenado sacerdote, regresó a su convento. Se distinguió por el amor a la soledad y al silencio, por el espíritu de contemplación, por el don de consejo y de prudencia.
Murió en torno al 1468. El papa Pío VI aprobó su culto en el año 1773.

 

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António Fonseca